El Padrenuestro
Conversamos con Luis Fajardo, director de Sociedad BĂblica de España, sobre uno de los contenidos de la Biblia mĂĄs conocidos y, probablemente, mĂĄs memorizado. Se trata de âEl Padrenuestroâ. Hay quienes no saben cĂłmo hablar con Dios y les gustarĂa hacerlo. JesĂșs nos dejĂł este modelo de oraciĂłn.
¿Qué no es El Padrenuestro?
Fajardo advierte que El Padrenuestro no son repeticiones vacĂas y rutinarias. JesĂșs condenĂł a los fariseos por su hipocresĂa, alardear en pĂșblico de su espiritualidad pretendiendo impresionar a otros, y peor aĂșn, tambiĂ©n a Dios.
A travĂ©s de la oraciĂłn modelo, JesĂșs ofrece siete pautas que Fajardo desgrana con sencillez y profundidad.
Padre nuestro, que estĂĄs en los cielos
Encontramos un doble reconocimiento: quién es él y dónde estamos nosotros.
Santificado sea tu nombre
Es importante conocer nuestra posición ante Dios, saber quién es quién en la relación con él.
Venga tu reino, hĂĄgase tu voluntad asĂ en el cielo como en la tierra
Expresa una expectativa, un anhelo, del que la revelaciĂłn bĂblica anticipa su cumplimiento.
El pan nuestro de cada dĂa, dĂĄnoslo hoy
Dios se ocupa de las necesidades materiales. Fajardo apunta que podemos pedirle a Dios con confianza, sin pasar por alto que âmuchas veces no nos da lo que nosotros deseamos, pero Ă©l responde sin dudaâ.
PerdĂłnanos nuestras deudas, asĂ como nosotros perdonamos a nuestros deudores
En palabras de Fajardo, el perdĂłn tiene una facultad sanadora, que trae paz, pero âtenemos que aprender a perdonar como Dios perdonaâ.
No nos dejes caer en la tentaciĂłn mas lĂbranos del mal
Son las circunstancias en las que nos sentimos empujados por malos deseos. Si dependemos de Dios, âesas luchas y dificultades ya no las afrontas soloâ.
Tuyo es el reino, el poder, la gloria por los siglos. Amén.
Este cierre es una âafirmaciĂłn de feâ, que exige dedicaciĂłn.




